28 sept 2010

Nada!

Un golpe. Otro. Uno tras otro.
Vulnerabilidad que viste en mi.
Torpeza que demostré amándote.
No eres más que un simple mortal con las mismas virtudes (mínimas), con los mismo vicios... con la misma ansiedad.
Miro mi reflejo y veo el resultado de una relación tormentosa que se dilato mas de lo requerido y menos de lo deseado.
Tal vez me equivoque en esto, en escribir pensando en el final... pera ya mas nada me queda para sacarte de mí. Éste es un buen lugar para enterrar mis sueños y esperanzas dolientes.

Aun así siento el deseo de querer besarte... de buscarte con la mirada, de tocar tus manos...
Dicen que el amor nos hace tontos... y si sigo con esas niñerías terminare siendo indigno.
No eres más que polvo de estrellas arrojadas al vacío...
Yo no soy más que el dolor hecho alegoría.
Y ahora no me queda nada más que cerrar el libro y arrojarlo al fuego, que se haga cenizas arrastradas por el suelo...

Te quise.
Te amé.
No te tengo rencor, pero no vuelvas más por favor!

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